Cultivo pasado de Arroyomolinos


En nuestro pueblo de Arroyomolinos, y hace más de 50 años, se producía una buena cantidad de lino. De esta planta y por medio de un proceso esforzado, cuidado y artesanal, se elaboraban las piezas de telas que servirían para la confección de camisas, camisones, faldas, sábanas, etc.

Hace unos días y sacando cosas de un arcón antiguo de la casa, apareció una pieza de tela tejida de una gran calidad. Preguntando de qué era, la respuesta fue ¡ de lino ! ¿Qué es el lino? ¿Dónde se siembra o se sembraba? ¿Cómo y qué proceso se seguía hasta llegar a esta pieza de tela que tengo en mis manos? Todas estas preguntas y otras más vienen a mi mente. Como quiero saber, he preguntado. El resultado son estas líneas que va a continuación y que espero resulten interesantes y novedosas para los lectores.

El lino es una planta linácea de flores azules. Sus fibras paralelas de la que está formada su corteza, producen la hilaza. Es una materia textil.

La preparación de la tierra se hacia de manera parecida a la de sembrar los cereales, si bien el lindo debía ser sembrado en tierras gordas, buenas y arenosas. La labor de la siembra se hacía con la sementera, en otoño, y se hacía al voleo; pero con cuidado porque la linaza (su semilla) se escurre de la mano con facilidad.

El cultivo no requería muchos cuidados pues el nacimiento de las plantas era muy compacto. Esto, hacía que en su crecimiento estuvieran muy juntas, impidiendo que se les pudiera realizar diversas labores de cuidado como por ejemplo escardarlas. En sus flores azules se forman unas capsulitas donde encierran sus semillas, la linaza.

La cosecha se realizaba arrancándolo pues no se podía segar. Al arrancarlo había que saber hacerlo porque de lo contrario las finas plantas podían producir cortes en la mano al tirar. Con las plantas arrancadas se formaban manojos que eran llamados "cuarteros", los cuales, eran sacudidos para recoger las semillas. Una vez arrancado el lino, se cargaba en las bestias. Para ello, se utilizaban unos soportes de palos hechos de encina. Luego se llevaba a unos charcos que previamente cada productor preparaba en el arroyo que baja de "La Garganta" por el paraje de "La Vega". La preparación de estos charcos era sencilla, pues la poca profundidad y el escaso caudal del arroyo en época de estío, hacia fácil sujetar el agua con materiales como piedras y tierra. Cada propietario de la cosecha de lino, colocaba los haces en el agua y los cubría con tierra e hierbas. El objetivo era que la planta de lino sufriera una especie de ablandamiento o fermentación. Esta operación se conocía por "enriar el lino". Posteriormente, al cabo de algunos días el lino era sacado del agua.¿Cuántos días en el agua? Según los entendidos, se sabía cuando retirar los haces realizando la siguiente prueba: se sacaba una planta de lino y si esta no se quedaba en posición horizontal, sino que se curvaba hacia abajo era el momento idóneo para sacarlos . Después se deshacían las manadas para enjugarlas y posterior "machaqueo".

Una vez terminado este proceso, se ponía a secar. Ya seco se llevaba a las piedras "machaderos de granito" huecos por debajo como una especie de mesa ancha. Estos estaban situados en el camino desde la calle Casas Nuevas (hoy Hernán Cortes) hasta la Cruz de San Martín, en la calleja de Los Bolos, Las Tapias, El Lagar, La Urraca, La Machorra y por el río Aljucén cerca de las Longueras para lo que se producía por aquella zona.

Las plantas de lino se extendían sobre la mesa de granito de forma horizontal, se las sujetaba con una correa que se presionaba por debajo con el pie y se procedía a machacar el lino con fuerza por medio de una maza bastante pesada de madera de encina.

Cuando estaba machacado había que "asparlo o espardarlo" para quitarle toda la cascarilla y dejar sólo las hebras. Esto, se hacía cogiendo manojos y poniéndolos sobre una "burrilla" también hecha de madera llamada "asperilla", la cual golpeaba sobre el lino en movimientos giratorios. En este parte del proceso, había que tener mucho cuidado y conocimientos para hacerlo pues la persona que sujetaba el lino podía hacerse daño en la mano.

Los desperdicios formaban los "tascos" o "estopa" y algunas personas, los reutilizaban para impermeabilizar los chozos en los campos, conformando un material de primera calidad para este fin.

Bien, ya tenemos el lino aspado ¿Que se hacía después? Pues se pasaba por un rastrillo que consistía en un grupo de púas finas puestas hacia arriba "tipo faquir" quedando el lino preparado para ser hilado con rueca y huso. Así poco a poco y con un gran esfuerzo y trabajo llegaba el lino a formar las madejas. Estas eran llevadas a las charcas, en la zona del "Pozo de las Curanderas"  donde se "curaban" ( de ahí el nombre del pozo y del terreno que le rodea).

Esto se hacía calentando agua en calderas y cociendo las madejas con ceniza, la cual tenía que ser de leña de encina o de olivo. Sacando las madejas, lavándolas, verdeándolas y secándolas, el lino adquiría el color blanco. Este proceso, se repetía las veces necesarias hasta que las madejas alcanzaran la máxima blancura posible. Como ya tenemos el hilo de lino blanco y preparado, había que tejerlo para hacer la tela y con este fin existían varios telares en el pueblo. La señora que preparaba la urdimbre o entramado recibía el sobrenombre de "la urdidora". Esta, preparaba la urdimbre según el uso que se iba a dar a la tela con sus hilos y dimensiones que cada tejedora se encargaba de tejer, según fuera para sábanas, camisas, etc. Esta pieza de tela que salía del telar, se llamaba "un ramo".

Como ya hemos visto, podía ser de distintas dimensiones  dependiendo del uso al que fuera destinado. ¿Creen que se había acabado el proceso? Pues aún no, estas telas o ramos eran vueltas a curar otra vez en el "pozo de las curanderas" para que quedasen más blancas. Meter otra vez los ramos en agua con ceniza, verdear, enjuagar, más sol, verde, agua, sol, y así hasta quedar listas para la confección. ¿Qué les parece el trabajo con las plantas del lino? En verdad muy artesanal, muy delicado, de muchos esfuerzo y de carácter social, pues en este largo proceso participaba toda la familia.

Estos esfuerzos y trabajos se realizaban aquí, en nuestro pueblo por nuestros abuelos y bisabuelos. La tecnología ha acabado con todo ello, pues las nuevas fibras y la industria con sus maquinarias hacen que el proceso artesanal no sea rentable y por lo tanto no se realice. Por todo eso pretendo con estas notas que quede constancia de un modo de vida y de unas tareas que eran vitales entre nuestros vecinos y familiares de hace 50 ó más años. Que sirva de recuerdo a sus esfuerzos y les compense el que hoy nosotros los conozcamos.

Félix Sánchez Avilés